Un conserje de la tienda británica Harrods coloca las compras de un cliente en el maletero de un vehículo de lujo matriculado en Dubái, el 17 de junio de 2015

En unos grandes almacenes de lujo de Londres, una gentil mujer de Oriente Medio recorría los pasillos arrastrando su túnica y dejando a su paso el olor distintivo de aloe, un perfume árabe muy popular.

En el exterior, otro olor, el de gasolina, llenaba el aire, procedente de los motores de coches espectaculares conducidos por jóvenes árabes.

Bienvenidos al frenesí de las ultimas compras antes del Ramadán en Londres, cuando miles de árabes ricos se lanzan sobre la capital británica antes del mes de ayuno musulmán, llenando hoteles y tiendas de lujo.

“Es una cuestión de prestigio. Este es el mejor lugar para mostrar tu riqueza, tu supercoche o tu ropa. Uno quiere ir donde le vean, y Londres es el lugar donde están los árabes”, explicó Fahad al Ajmi, un kuwaití de 32 años. “Conozco a kuwaitíes que piden préstamos sólo para venir a Londres y lucirse. ¿Qué locura es esa?”, se preguntó.

El ayuno del Ramadán acaba cuando se pone el sol con comidas espectaculares y regalos. Los cataríes gastan en Londres una media de 1.432 libras (2.237 dólares, 1.992 euros) en cada compra, el dispendio más alto entre los visitantes de Oriente Medio, seguidos de cerca por los emiratíes (1.120 libras).

Los grandes almacenes de lujo y las mejores marcas se han apresurado a recibir a los compradores más generosos del país.

– Dirigirse al hombre y otras normas comerciales –

Mujeres musulmanas abrazándose tras las oraciones del día de Eid Al-Fitr en la mezquita de Regent’s Park, en Londres, en agosto de 2012. Los musulmanes festejaban esa jornada para marcar el fin del Ramadán de ese año

En Selfridges, el número de mujeres que llevan el ‘hiyab’ casi siempre supera al de otros compradores. Este histórico comercio es uno de los que ajusta sus horas de apertura a los hábitos de los clientes árabes y entrena a su personal para atenderlos mejor.

Global Blue, que brinda formación cultural al personal de tiendas y hoteles británicos, tiene una lista de reglas, entre ellas abordar siempre al hombre de más edad al hablar a un grupo y no mostrar el dedo pulgar alzado, un gesto obsceno en algunos países árabes.

La compañía dice que los compradores de Oriente Medio son los extranjeros que más gastan en el Reino Unido: suyo es el 32% del total del gasto internacional en Londres en lo que se lleva de año. Los compradores de Kuwait, Arabia Saudí, Catar y los Emiratos Árabes Unidos son los más esplendidos.

“Al igual que con las ventas de enero y la fiebre de Navidad, los visitantes de Oriente Medio son ahora parte del calendario comercial de muchas marcas de lujo”, explicó Dave Hobday, director gerente de Worldpay Reino Unido, una compañía de procesamiento de pagos.

El mes del Ramadán, que termina con la celebración del Eid el Fitr, comienza este año el jueves, y muchos árabes del Golfo toman vacaciones antes o después para abastecerse de regalos y ropa y escapar a las temperaturas abrasadoras de sus países.

Londres, con sus excelentes conexiones, su lengua franca, su proximidad relativa, clima templado y vínculos históricos con los Estados del Golfo, muchos de ellos antiguos protectorados británicos, se ha convertido en el destino preferido para muchos. “Nos gustan los ingleses. Como gente del Golfo, estamos acostumbrados a ellos. ¡Incluso nos gusta su comida!”, se rió Jaled Abdulá Ganem, de 42 años, un kuwaití de vacaciones, que explicó que el Reino Unido recibe mejor a los árabes que Francia o Estados Unidos.

– Superautos y ‘carparazzis’ –

Clientes buscando buenas ofertas en las rebajas del día siguiente a Navidad, el ‘Boxing Day’, en los grandes almacenes británicos de Selfridges de Londres, el 26 de diciembre de 2014

La prosperidad que acompaña a los árabes ricos no beneficia sólo a tiendas de lujo y grandes hoteles, también se enriquecen las empresas de alquiler de autos deportivos o aquellas que directamente los traen desde el Golfo. Así, es frecuente ver en Londres a jóvenes árabes conducir Ferraris y Lamborghinis con matrículas de Oriente Medio.

Los paseos de estos coches costosos molestan a algunos, pero otros los reciben con placer, como los llamados ‘carparazzis’, entusiastas de estos tipos de vehículos que se acercan a almacenes como Harrods y Harvey Nichols para ver vehículos raros, filmarlos y fotografiarlos.

“El Ramadán es un tiempo de mucho trabajo para nosotros… A menudo viajan familias enteras, a veces acompañadas de guardaespaldas. Usamos Rolls Royce y Bentleys, y para el equipo de seguridad furgonetas Mercedes”, explicó un portavoz de Signature Car Hire, una empresa de alquiler de autos de alta gama.

El Lamborghini Aventador, uno de los superdeportivos más caros del mundo, se alquila por 1.995 libras al día (2.800 euros, 3.100 dólares), aunque muchos visitantes del Golfo prefieren traerse sus propios vehículos, pagando 12.000 libras por el transporte de ida y vuelta.

Algunos árabes menos afortunados de Londres también acaban beneficiándose de la marea anual de riqueza, como el mendigo iraquí que recorría las mesas de una cafetería cerca de Selfridges preguntando a los clientes si hablaban árabe y tendiéndoles la mano.

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